Reseña: Almendra 아몬드 - Won-pyung Sohn (2017)
Al encontrar este libro en medio de una serie de recomendaciones sobre autoras asiáticas, no me imaginé que la premisa sería tan interesante y al mismo tiempo tan poco conocida. No tenía idea que existían en el mundo un grupo de personas incapaces de sentir emociones; así tal cual, con la imposibilidad de reconocer o comprender las emociones porque simplemente nunca las han experimentado y que por lo mismo no las pueden expresar.
Almendra nos cuenta una parte de la historia de Yunjae, un joven de 16 años que nació con alexitimia, una enfermedad que se produce a partir de un crecimiento anormal de su amígdala cerebral, la cual es responsable de que nunca haya comprendido el espectro de las emociones.
La amígdala de Yunjae es más pequeña que una almendra y según los médicos, tendrá que vivir con las consecuencias que esto produce de manera indefinida. Este joven no siente dolor, ni rabia; no sabe qué es la felicidad y tampoco reconoce la tristeza; nunca ha vivido la exaltación por lo emocionante y lo excitante, como tampoco sabe por qué las personas a su alrededor reaccionan de diferente forma ante diferentes situaciones y al no comprender algo tan importante, es inevitable que asuma en cierta medida la opción de cuestionarlo todo y hasta cierto punto simplificarlo. Para quienes hemos experimentado nuestras emociones a plenitud, podemos intuir que no es un ejercicio que se pueda abordar desde lo simple.
La simplicidad de la vida de Yunjae me llevó a pensar que la belleza de esta historia radica en varios temas o situaciones que me atreveré a señalar en esta reseña:
-
Uno de los aspectos que más llamó mi atención, fue la forma en la que nuestro protagonista observa a los demás y la forma en la que éstos expresan sus emociones; pues en muchos momentos, como lector, alcanzas a sentir la misma impotencia que reside en la mente de Yunjae al no tener idea qué hacer con los sentimientos y los pensamientos de otras personas.
-
Los constantes esfuerzos de la familia de Yunjae para enseñarle a vivir en medio de lo que se considera "normal", solo para que no padezca las consecuencias de no "encajar" en la sociedad. Este aspecto es retratado cómodamente desde la cotidianidad, evidenciando un esfuerzo permanente para que no destaque la naturaleza de Yunjae, para que su esencia diferente no sea tan resplandeciente o tan oscura que lo haga sufrir ante el escrutinio de los "no diferentes". En este punto, de manera inevitable, alcanzas a reflexionar sobre los momentos en los que la diversidad te asusta y sobre por qué te han dicho que no está bien.
-
Las inevitables consecuencias generadas por estar rodeado de personas que constantemente le juzgan y lo arrinconan por su condición, como un reflejo de la influencia de todas las costumbres interiorizadas en la cultura asiática y su percepción colectiva de la perfección en el concepto de "normalidad".
-
El odio y desprecio de otras personas, que responden de esta forma como consecuencia de la inevitable indiferencia y frialdad de Yunjae.
-
La inherente necesidad de que nuestro protagonista empatice con las vidas y problemas de otros personajes que le rodean.
Todos estos aspectos enriquecen el relato de la autora que, en mi opinión, es maravillosa describiendo de forma simple todo lo que acontece alrededor de la alexitimia y la soledad de Yunjae.
Todo el contexto descrito en el libro y unas cuantas situaciones excepcionales que marcan de principio a fin la historia, son el escenario perfecto para el encuentro entre Gon, un joven bastante problemático y Yunjae (todo casi de forma accidental). Este encuentro despierta en el protagonista una intensa curiosidad (en extremo racionalizada) por entender qué es todo aquello que no logra sentir y que en cierta medida lo motiva o lo inquieta, generando una incipiente necesidad de comenzar un cambio para el que no estaba preparado en absoluto. Todo lo que se desarrolla en la primera etapa de la historia deja una sensación de resignación.
Pero Yunjae nunca ha estado solo, aunque así se retrata todo el tiempo. Tiene a su mamá y a su abuela; tiene los recuerdos y los libros que lo acompañan siempre y esas son las pequeñas pistas que nos deja la novela al tratar de cambiar el mundo del protagonista.
La literatura asiática se está convirtiendo en una necesidad y una posibilidad en la medida en que historias como ésta, empiezan a tomar relevancia. Puede que Almendra no sea una novela compleja, puede que el público objetivo sea un sector mas joven de lectores que constantemente buscan personajes con los que se puedan identificar; pero esto no me permite desconocer que esta historia es para todos. Estoy segura que el relato de Won-Pyung Sohn no debería ser indiferente, pues la posibilidad de ver desde el cristal de lo simple y la costumbre de lo minimalista algo tan intrincado como el espectro de las emociones, es una experiencia que muchos podemos llegar a valorar.
"La abuela me abrazó tan fuerte que me dolieron las costillas. Ella siempre me llamaba monstruo. Para ella, no era algo malo."

Comentarios
Publicar un comentario