Reseña: Tintes del Cielo - Natsume Sōseki (1895 a 1915)
Esta recopilación de poemas es un hermoso y sublime regalo que trae Japón desde el siglo XIX y pone sobre la mesa la tarea que no nos hemos puesto a hacer nosotros en occidente: entender por qué la cultura japonesa es simplemente bella.
Resalto la palabra "simplemente" porque como muchos otros creí que era tarea fácil encontrar la belleza en lo simple. Los maestros y artistas del Haiku pueden decir con total seguridad que no lo es, pero ponen todo su empeño para que ese encuentro resulte fantástico. Tintes del Cielo contiene un total de setenta (70) Haikus y ése es el número de formas que encuentra Natsume Sōseki para conectarse con absolutamente todo lo que lo rodea.
No creo que sea gratuito que los japoneses lleven tantos siglos perfeccionándose en todos los aspectos de sus vidas y en diferentes disciplinas pues siempre hemos escuchado que un japonés encontrará la mejor forma de hacerlo perfecto (lo que sea que vaya a hacer).
Sōseki habla de animales, árboles, flores y libélulas, escribe sobre el tiempo, sobre el universo, sobre el infinito real y el imaginario; escribe sobre el amor, los sueños y los gatos, sobre muchos gatos (Sōseki tenía un gato y le dedicó un Haiku en su epitafio, según entendí lo quería bastante). Me gustó mucho leerlo aunque tuve que dejar marcados algunos poemas que no logré comprender, por esta razón creo que antes de leer otra recopilación de Haiku o el trabajo de otro maestro debería hacerme un cursito para entender mejor o interpretar de manera más acertada esta visión de la belleza de lo simple y la grandeza de lo natural y lo humano.
Es bello poder tenerlo encima del escritorio y buscar en él uno que otro Haiku para una hacer pausa activa en el trabajo o para leer uno o dos antes de ir a dormir, me di cuenta que tiene un efecto liberador y en ocasiones solo tres frases pueden tocar el alma. También (si les gusta estudiar idiomas) esta edición se presta para practicar un poco de caligrafía japonesa debido a que trae explicaciones muy concretas sobre como interpretar las palabras y sobre la forma en que los caracteres componen cada Haiku (aunque esto puede ser bastante complejo). No puede compararse con la poesía occidental porque no sigue ninguna de sus reglas, es plenamente autónomo y para nada subliminal.
Mi deuda con el haiku sigue pendiente.
"asagao no
ima ya sakuran
sora no iro
La ipomea, ya a punto
de florecer: lo avisan
los tintes del cielo".
"kono shita ni
inazuma okoru
yoi aran
Yace aquí abajo
todo un atardecer
con posible tormenta".
"akaki hi no
umi ni ochi-komu
atsusa kana
El calor se sumerge
en un mar de crepúsculo,
con su sol rojo".

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