Reseña: Qué hacer con estos pedazos - Piedad Bonnett (2021)
Vamos a empezar por lo importante: yo tampoco sabría qué hacer con tantos pedazos, no con los que le quedan a Emilia después de conocerla.
Emilia nuestra protagonista, es una mujer común y de circunstancias privilegiadas, a quien no le falta nada (bueno nada de lo que no pueda prescindir en el espectro de lo material). Emilia tiene una casa, un marido, una hija, un yerno y una nieta; tiene un padre y hermanos, tiene una profesión, un trabajo, al parecer un buen sueldo y siempre algunos viajes. Pero ¿A Emilia le faltan cosas? Claro que sí. Cuando nos sumergimos en su relato y en sus pensamientos, sabemos y alcanzamos a sentir que le falta todo.
Su historia y sus vivencias recientes se reúnen alrededor de una cocina "desactualizada" que necesita modernizarse, o al menos eso es lo que piensa el marido. Todos en algún momento nos tomamos el trabajo de hacer introspección en medio del caos y la protagonista de esta historia planteada por Piedad Bonnett, no es la excepción. Las vidas comunes están completamente inmersas en momentos de calma y en momentos de caos y esas dualidades son las que nos permiten levantarnos cada día a enfrentar la realidad que nos tocó, sea buena o mala, esté condicionada a la felicidad o a la tristeza permanente.
Los pedazos en la vida de Emilia son muchos y es este viaje el que nos permitirá en cierta medida, conocer un poquito más a su autora. Es la primera vez que me acerco al trabajo de Piedad y debo decir con seguridad que me encantó ser parte del recorrido a través de las vivencias de una mujer que podría ser mi mamá o yo misma en el futuro (claro, si tomáramos estas mismas decisiones). Todo lo que se plantea en la obra me hizo sospechar en más de una ocasión, que posiblemente la autora nos está contando algunas experiencias de su vida, que nos está hablando de sus dolores o de los sentimientos de algunas de las mujeres que han acompañado su existencia.
El papel de la mujer en la sociedad actual, el rol en la familia y la vida profesional, todos los desafíos frente a la realidad que asume, la influencia en sus decisiones por parte de quienes componen su entorno, e incluso el papel de las otras mujeres aquí retratadas, abre la puerta a la discusión sobre qué tan importante es leer relatos contemporáneos que cuestionen las actitudes propias de un mundo, que solo ha sido pensado desde las expectativas que existen sobre todas nosotras, las amas y señoras de las vidas perfectas.
Es una novela muy corta pero esencial y muy descriptiva. No se anda con rodeos y mucho menos pretende ser relevante, extrovertida o presuntuosa, todo lo contrario; pude sentir que hacía parte de un relato íntimo e identificable, en el que cualquier mujer puede decir con tranquilidad "Emilia, te entiendo". No sé hasta qué punto es bueno identificar mis vivencias en los libros.
No es fácil recoger los pedazos de Emilia, no se puede solo observar a pesar de que esa es la tarea del lector; pues pareciera que son como el cristal templado cuando se rompe: son cientos de restos de ella misma que han caído al suelo y que a pesar de lograr recoger los que son visibles, muchos otros quedarán ahí regados, sin poder ser parte de ella nuevamente.
"Desde donde está puede ver a unos enamorados mirándose con ese embelesamiento bobalicón que revela la etapa de la seducción mutua en la que están. Se imagina qué les diría, con rabia y determinación, si actuara como una loca y se sentara a una mesa, pidiéndoles atención por un momento. Qué revelaciones sobre el amor les haría con una crueldad deliberada, casi infantil, como cuando su primo le contó que Papá Noel son los papás. Pero ellos no creerían ni una sola de sus palabras. Porque el enamoramiento es un espejismo que no quisiéramos despejar, jamás."
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