Reseña: Una Educación - Tara Westover (2018)
La familia, a veces, no es lo más importante.
Tara Westover se dedica por completo a develar la intensidad de su infancia, creciendo en un entorno absolutamente tóxico, desigual, y en extremo fundamentalista y en ocasiones bastante peligroso; pero desde el inicio de este relato autobiográfico, es difícil dilucidar que todo esto se desarrolló en su propio hogar.
La vida de esta familia mormona fundamentalista (fieles al Movimiento de los Santos de los Últimos Días) es motivo de indignación y frustración para el lector. Se nos hace muy difícil imaginar todo lo que sucedía puertas adentro de la casa de los Westover, donde se negaba rotundamente el acceso a servicios tan vitales como la salud; se resistían a los avances tecnológicos y sobre todo cuestionaban y prohibían a sus hijos el acceso a la Educación brindada por el sistema, tema que se vuelve central en esta historia y que revela los anhelos de Tara por saciar su curiosidad frente al mundo exterior. Es una historia intensa, moderna, contradictoria y que en el fondo nos hace reflexionar sobre la necesidad de romper con todo aquello que nos hace daño.
Tara creció no solo en un ambiente primitivo y precario; creció en medio de situaciones cargadas de abuso, violencia, fanatismo y vulnerabilidad. Tara nos duele y al mismo tiempo nos hace enojar por todas aquellas cosas que ha tenido que desaprender; durante todo el relato están a la orden las teorías conspirativas en las que su familia no sólo cree sino que lleva hasta las últimas consecuencias, preparándose siempre para el día del Juicio Final con todo lo que eso conlleva: refugios en casa, provisiones, armas y municiones, entre otros.
Afortunadamente Tara logra reunir la fuerza necesaria para ir contracorriente y contrastar todo lo que conocía (o lo que le habían dicho) del mundo, frente a lo que encuentra cuando sale de casa. Es ese proceso lo más valioso de la historia de nuestra protagonista, el que acompañado de sus memorias, es lo que nos va atrapando y conectando con algo plenamente desconocido para quienes no vivimos en dichos ambientes. Es un libro de fácil lectura, en el que lo realmente difícil, es contener las ganas de lanzarlo contra las paredes cuando encontramos la violencia y experimentamos la indignación.
Decir más, sería de plano contar la historia de Tara y ese no es el propósito; pero puedo asegurar que atrapa desde el momento cero y no te suelta en ningún instante.
"Empezaba a comprender que habíamos prestado nuestra voz a un discurso cuyo único objetivo era deshumanizar y dar un trato brutal a las otras personas, porque alimentar ese discurso era más fácil, porque retener el poder siempre parece la opción ganadora."

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