Reseña: Americanah - Chimamanda Ngozi Adichie (2013)
16 de enero de 2021
Por favor no me vayan a tomar en serio pero esperaba mucho de este libro.
No me frustró ni mucho menos tan solo soñaba con que fuera excelente,
porque se vale soñar de vez en cuando; afortunadamente vivimos en un
mundo en el que la mayoría de los sueños que tenemos, no se cumplen y
eso nos permite ver las cosas con cierta perspectiva.
Hoy puedo decir que a “Americanah” le veo con una muy necesaria
perspectiva, es decir, me refiero más bien a una perspectiva educadora,
de construcción de ideas y derrotero de los estereotipos, porque si bien
la mayoría de las personas que lean esta reseña (mis amigos y
conocidos), vivimos en América Latina y padecemos ciertas condiciones
especiales, no basta reafirmar que “entendemos” a la comunidad negra y
que por ende somos gente “woke” y “progre”; no amigos, la sociedad
latinoamericana no nos crio así, incluso cuando es tan
aspiracional.
El recorrido de Ifemelu, nuestra protagonista, es bastante interesante.
¿Cómo siendo inmigrante en Estados Unidos, favorecida en situación de
legalidad, pues ingresó con una beca estudiantil, no se enfrenta a
situaciones plenamente favorables? Esto se debe principalmente a su
color de piel, pues el hecho que sea una mujer, también da para discutir
otro largo rato. En esta historia podemos mirar junto a ella con
retrovisor en mano, que el concepto de la raza en un país como Nigeria,
no se parece en nada a lo que puede significar en la cultura americana y
mucho menos con los antecedentes que tiene la historia de Estados Unidos
frente a la raza negra. Es una historia complicada.
En Estados Unidos, Ifem (como le llaman sus amigos), se enfrenta a los
prejuicios, a lo que la gente le dice que debería hacer, a negarse o
explotar el hecho de ser africana, a la necesidad de cambiar un poco o
mucho de sí misma para poder encajar; a la vital importancia de verse
más suave, más femenina y sobre todo menos negra. En mi opinión Ifem
sale victoriosa, pues en medio de ese viaje logra encontrar las
enseñanzas adecuadas para permitirse seguir siendo fiel a sus ideas y a
su herencia. Es un recorrido maravilloso para el lector, pues viajas a
su lado, sientes su dolor, su fragilidad ante la incertidumbre y su
crecimiento.
Pero en este relato, Ifem no está sola. Casi que, de manera paralela,
Chimamanda nos presenta el destino de Obinze, el primer y más grande
amor de Ifem; un personaje increíble que complementa los sueños de
ambos, que al ser pequeños en Nigeria hablaban sobre el día en que
viajarían a Estados Unidos y cómo su perspectiva personal frente a ese
sueño, cambiaría radicalmente al enfrentarse a un mundo europeo un tanto
hostil e indiferente. Obinze tuvo que enfrentarse a las circunstancias
adversas que supone migrar a otro país en busca de oportunidades, pues
no tenía muchas a disposición. El contraste entre su sueño y la
realidad, hace que puedas identificarte un poco, pero aun así no es tu
deber entender a Obinze, así quieras abrazarle en cada
párrafo.
Las personas que se cruzan en los caminos de Ifem y Obinze también son
importantes pues son las enseñanzas materializadas y los reflejos de lo
que día a día encontramos en los espejos a los que nos enfrentamos con
nuestros amigos, familiares y conocidos. Algunos te caen bien, otros los
llegas a querer de forma especial y a otros te provoca pegarles una
patada.
Chimamanda siempre tendrá un lugar especial en mi vida y en mi librero.
Sus charlas sobre feminismo y empoderamiento me han inspirado
profundamente y han permitido que vea la vida y el mundo de forma
diferente; eso siempre será un motivo para agradecerle y admirarla. No
creo que el alto nivel de expectativas que tenía sobre esta novela (que
es la primera que leo de ella), sean las culpables de no valorar lo
suficiente este relato. Comúnmente caemos en el fango de esperar mucho
más de aquellos a quienes admiramos. Creo que no ponerla en el estante
de mis lecturas adoradas, se debía a las inmensas expectativas que yo
había agregado en mi mente a la figura de Chimamanda, por lo que estoy
muy segura de que leeré este libro de nuevo, pues no quiero quedarme con
cosas que sentí, estaban a medias.
No se puede olvidar el blog de Ifemelu. Qué lindo encontrar espacios
digitales de ese estilo (así sea en la ficción), que muestran una visión
particular del mundo a las comunidades que en cierta medida se
encuentran mimetizadas y no son apartadas o discriminadas por
características físicas diferenciales. Es claro que desde como hemos
visto el mundo, el aspecto físico es uno de los pilares para clasificar
a las personas, mientras que su visión del mundo, su educación, sus
ideas, sus sentimientos, poco importan.
Creo que la intención de Chimamanda con esta novela, es que empaticemos
un poco más con la idea de una nigeriana llegando a occidente; de una
mujer negra que no puede ver la negritud igual que lo hacen los
afroamericanos, porque todos vemos el mundo como nos han enseñado en
casa.
Las experiencias triviales - o no - de los protagonistas de esta
historia, son absolutamente educadoras y conmovedoras. En "Americanah"
se retratan sueños; se habla de comida, ropa, trabajos, educación,
acentos, gustos musicales y literarios, relaciones interpersonales,
formas de vida, depresión, abusos y discriminación por raza y por clase
social (o mejor: por expectativas sociales).
"Así pues, tras esta lista de recomendaciones de lo que no debes
hacer, ¿Qué debes hacer? No lo sé muy bien. Intenta escuchar, tal vez.
Oye lo que se dice. Y recuerda que no tiene que ver contigo. Los
negros estadounidenses no te dicen que tú seas el culpable. Solo te
dicen qué es lo que pasa. Si no lo entiendes, pregunta. Si te incomoda
preguntar, di que te incomoda preguntar y después pregunta igualmente.
Es fácil ver cuándo hay buenas intenciones detrás de una pregunta.
Luego escucha un poco más. A veces la gente solo quiere sentirse oída.
Brindemos por las posibilidades de amistad, conexión y entendimiento."

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