Reseña: Cometierra - Dolores Reyes (2019)
Un libro
inevitablemente feminista.
¿Qué pasaría si de un momento a otro descubres que
puedes ver a los muertos o a los que van a morir? Creo que muchos coincidimos
en que preferiríamos no saberlo y no sufrirlo.
Esta es la historia de una mujer a la que llamaremos
“Cometierra”. Si porque nunca conocemos su nombre. Sabemos que come tierra, con
mugre y todo, y es capaz de leer el destino de personas que están
desaparecidas, ya sea que estén muertas o a punto de morir. Cometierra ve a los
que no están a través de sueños, imágenes que sólo ella entiende y a las que a
veces prefiere no hacer caso para no sentir tanto dolor.
No tiene una vida tranquila la pobre Cometierra,
sufre el abandono y la frustración de hallarse en una zona un tanto marginada
en la sociedad de una ciudad en Argentina, de la cual tampoco sabemos mucho. Su
familia es su hermano “el Walter”, que no la ha dejado sola a pesar de que
ambos lo han perdido casi todo. Sus amigos, serán quizás los amigos del Walter
y su rutina transcurre en el letargo de unos días en los que la embriaga la
pereza y la falta de curiosidad.
Pero Cometierra es la gurú del mundo de los
desaparecidos y cada tanto llegan muchas personas a buscar su ayuda; llegan a
querer usar sus visiones en medio del proceso de digestión de un pedacito de
tierra. A veces accede, otras, decide ignorar; es la libertad que le da el
poder de saber un poco más pero poco a poco va sintiendo que se le abre un
agujero en el pecho, uno tan profundo que la hace actuar diferente.
La violencia tan inmersa en la humanidad,
acompañada de perversiones inimaginables hacen del mundo de Cometierra un viaje
confuso, en el que nos sumergimos con muy poca información, pero muchos
sentimientos, pues al igual que ella, vamos viviendo día a día como se
presentan.
La tragedia de Cometierra, su propia historia y las
historias de las personas que pudo ayudar a encontrar, convergen en una mirada
feminista desde la literatura, en la que se describen en gran parte la tragedia
cruel de los feminicidios y las desapariciones de mujeres en Argentina; lo que
me atrevo a decir, es un reflejo de lo que acontece en América Latina.
Es un libro muy corto, narrado desde un lenguaje del común; la
continua utilización de la jerga de la región, te acerca a su lugar de origen y
convierten esta experiencia en una lectura agradable. Siento que me fue muy
bien porque entré en esta historia sin muchas expectativas.
La primera novela de Dolores Reyes no decepciona y espero no sea la última, porque no puedo dejar de pensar que viene después para Cometierra.
"La sacudieron. Veo los golpes aunque no los sienta. La furia de los puños hundiéndose como pozos en la carne. Veo a papá, manos iguales a mis manos, brazos fuertes para el puño, que se enganchó en tu corazón y en tu carne como un anzuelo. Y algo, como un río, que empieza a irse."

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