Reseña: The Complete Maus - Art Spiegelman (1986)
7 de octubre de 2019
Una novela gráfica completamente fascinante.
Esta podría ser una buena frase de inicio para hablar de Maus,
porque siempre será bueno hablar de Maus.
A través de un intenso viaje, Art Spiegelman encontró en la historia de
sus padres Vladek y Anja y a través de su testimonio, una razón para vivir sin
culpa y entender su herencia.
Con solo haber visto la foto, se habrán dado cuenta al instante qué
historias y cuál es el testimonio a los que acude el autor para esta novela: lo
absurdo de una guerra y el horror inimaginable de un Holocausto que dejó millones
de pérdidas humanas. Un suceso que muchos quisieron borrar de la historia, suceso
que incluso Art Spiegelman se había negado a reconocer por miedo a defraudar a su
familia.
Pero alcanzo a imaginar que este no fue un testimonio sencillo de
plasmar, que no fue fácil para Art, escuchar a través de las historias de su
padre, el dolor y la frustración que suponía una guerra horrible y el pasar de
los años viendo como todas las esperanzas de millones de personas se desdibujaron
a través de la muerte y de las torturas que suponían el hambre, el invierno y
la crueldad del trabajo en los campos. Vladek describe sinuosamente a su hijo,
los detalles y cada situación que los llevó como familia al abismo de verse
judíos, en un Holocausto que no parecía tener fin; le narró pacientemente cómo
hicieron de todo cuanto pudieron para sobrevivir y da cuenta de la cantidad de
personas que pasaron por sus vidas, aquellas que lograron sobrevivir la guerra
y otras de las que se tuvieron que despedir sin más porque no había alternativa.
Art Spiegelman dejó en esta novela su piel y tal vez se entregó a ella
de tal manera, porque no estuvo ahí. No es fácil entender la guerra desde los
zapatos de quien no la ha vivido, tampoco es sencillo deshacerse del dolor
propio con las huellas que dejó en la familia, todo para hacerlo ver tal como
fue: duro e inclemente; al fin de cuentas es supervivencia, Art sólo había
tenido que vivir, no había tenido que luchar así por ello.
No he leído muchas novelas bélicas, es más, creo que sobre la segunda
guerra mundial habré leído dos y no más; pero encontrarme con este libro fue
una experiencia memorable. Creo que ha sido la única novela bélica que me
conectó con la cotidianidad de los supervivientes de esa guerra absurda. Es un
relato bárbaro, pero al mismo tiempo, increíblemente humano y extremadamente
emotivo. De la mano de Vladek recorres un mundo hostil en su inmensidad; un
mundo difícil lleno de familias vulnerables que van a la deriva y que poco a
poco encuentran sus verdugos; que en el camino algunos recibieron ayuda,
otros encontraron la muerte; pero todos tenían algo que los movía a continuar
viviendo, todos tenían una minúscula y casi invisible dosis de esperanza, aun
cuando quedaron muchas marcas indelebles.
El recurso gráfico de Art Spiegelman no es muy elaborado ni consistente
y eso es precisamente lo que te sitúa en un caos permanente. Las ilustraciones
no son muy nítidas y no están llenas de detalles, pues el estilo de caricaturas
de Art son las que podrías encontrar en revistas o tabloides; un estilo de
ilustración que le permite dibujar más rápido, que está en constante dinamismo
y creación. Sin embargo, tienen el nivel representativo necesario, para hacerte
sentir las emociones de los personajes en tu propia piel. Una obra impecable en
su rudeza y merecedora de un premio Pulitzer; esto (para mi) es una maravillosa
carta de presentación.
El testimonio de Vladek también confirmó que la guerra saca a relucir
la peor cara de la humanidad. La guerra conduce a las personas a la locura, a
los límites de la decencia y la decadencia. La misma guerra que Art se encargó
de ilustrar con personajes que son animales: algunos simples e instintivos, otros
feroces y hambrientos, pero siempre de diferente condición. No obstante, al
final vemos que la guerra no los volvió animales porque los degradó, sino porque
eran frágiles y vulnerables entre ellos, porque la única premisa era
sobrevivir.
Esta novela me hizo comprender mejor el testimonio de Vladek desde la
cotidianidad, ya que, en cierta medida lo que hemos visto en películas que
hablan sobre los horrores de la segunda guerra mundial, como La Lista de
Schindler o El Pianista y miles más en el haber, nos han dibujado un
holocausto genérico. Algunos hemos sentido a través de estas películas
que nos hemos podido conectar con las víctimas, con las proezas de los sobrevivientes;
sin dejar de reprochar lo absurdo del exterminio. Pero en Maus, el
testimonio de los Spiegelman te conecta con el día a día, con el mes a mes y
con el paso de unos años constantes y abatibles, incluso después de la guerra.
Nota: En la foto de la reseña hay un retrato de una abuela que nunca conocí,
pero que aprendí a querer a partir de la memoria de mi mamá. No fue una
sobreviviente del Holocausto, pero es un recuerdo valioso en mi familia y de
esto se trata este libro, de la importancia de los recuerdos de aquellos que
nos han dejado atrás.
“- Eres judío polaco, ¿verdad? ¿cómo es que sabes inglés? –
-Aaah… siempre soñé con ir a América… -
Así que charlábamos para matar el rato.”

Gran comentario sobre un estupendo comic! Gracias por la recomendación!
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