Reseña: Instrumental - James Rhodes (2014)
29 de enero de 2019 (la primera vez que me atreví a publicar una reseña
en mis redes sociales)
Escuchar a James Rhodes en el piano es algo que va más allá de poder
apreciar un poquito la música clásica. No estamos hablando de uno de esos tipos
que usan fraq, que están pulcramente peinados y que se sientan con la espalda
extremadamente recta en la banca de un Steinway de cola, en una hermosa sala de
conciertos o en un teatro espléndido, lleno (y me perdonarán) de gente snob y
medio cultureta.
Rhodes es un hippie de jeans rotos, tenis converse y camiseta, vive
despeinado, tiene la columna vertebral como un signo de interrogación, es un
rebelde, un enamorado de la música clásica, un monstruo cuando se olvida del
resto del mundo y empieza a tocar, es único, es valiente y después de leer su
historia no solo descubres lo evidente: la música salva vidas; sino que te das
cuenta que en medio de tanto dolor, su amor por ella es tan grande y generoso
que quiere que a todos nos toque el pedacito más bello.
Leer este libro me llegó a lo más profundo, sentí el pecho oprimido en
medio de tanto dolor y se me escaparon lágrimas en algunos momentos pero debo
asegurar que no es una historia cargada de cosas horribles, todo lo contrario,
es un acto de perdón y reconciliación con sí mismo como el más puro que pudo
llevar a cabo. Tuve que parar más de una vez pues lo admiro desde hace tiempo y
no fue fácil enterarme de lo dura que ha sido su vida y tampoco ha sido fácil
comprender cómo carajos le hizo para ser tan genial después de tanta oscuridad;
la única explicación a esto es Bach.
Completamente recomendado y más si puedes escuchar
los temas musicales propuestos en cada capítulo mientras conectas con la
historia. Yo nunca había leído en mi vida algo así con Bach, Chopian,
Beethoven, Prokófiev, Schubert, Rajmáninov y otros grandes, de música de fondo.
“Para una persona que padece una enfermedad mental
no hay nada más aterrador que un sentimiento.”
“-Los compositores y la enfermedad mental suelen ir
de la mano, como los católicos y el sentimiento de culpa, o Estados Unidos y la
obesidad.- Schumann.”

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